Back in the ring
“También la tierra necesita descansar para volver a dar fruto.”
Durante los últimos tres meses mis redes sociales han estado en silencio. No por falta de ideas ni de pasión por el vino, sino por la necesidad, tan poco celebrada hoy en día, de detenerse. Parar para no bloquearse. Callar para volver a escuchar. Pensar y reflexionar. Igual que la viña entra en reposo para prepararse para la próxima brotación, también existe la necesidad de tomar distancia del teclado y de las redes sociales, dejar decantar pensamientos y emociones.
Vivimos en una época en la que se suele confundir constancia con ruido y presencia con productividad. En el vino, como en la vida, hay procesos invisibles que requieren tiempo y silencio. La fermentación del vino no se acelera gritando, ni la profundidad se alcanza sin pausas. Este paréntesis ha sido una forma de cuidado: un tiempo para escribir sin urgencias, para poner en orden lo vivido y lo aprendido en los últimos meses, para revisar notas, catas, eventos, visitas y conversaciones que pedían reposo antes de convertirse en palabras.
Ha sido también un tiempo fértil. De descubrir nuevos vinos sin la presión de contarlos inmediatamente. De visitar zonas vitivinícolas con la mirada más abierta, escuchando a quienes trabajan la tierra y entienden mejor que nadie el valor del ritmo, de la espera y de las decisiones tomadas a largo plazo. De recordar que el vino no nace del instante, sino de la suma paciente de estaciones, errores, aciertos, memoria y silencios.
Alejarse del ruido constante, y también del propio, nos permite volver con la mente más tranquila y despejada, con una sensibilidad más afinada y una relación más sensible y honesta con lo que hago y por qué lo hago. Todo esto nos ayuda a ver todo con más claridad.
Blaise Pascal (famoso matemático pero también un filósofo racional destacable) escribió de manera muy acertada que “toda la desgracia de los hombres proviene de no saber permanecer tranquilos en una habitación”, refiriéndose a la incapacidad del ser humano de aceptar el silencio y la soledad, buscando constantemente distracciones. Una frase que actualmente podría referirse a la adicción a los móviles y las redes sociales.
Volver al rodeo (back in the ring en inglés) con esta convicción, no como una obligación, sino como un regreso elegido.
A quienes leéis este blog y seguís mis publicaciones en las diferentes redes sociales, gracias por preguntaros sobre mi silencio y por acompañarme también en la pausa. Ojalá los textos que vengan sigan siendo un lugar de encuentro para quienes entienden el vino no solo como bebida, sino como paisaje, memoria y tiempo compartido. Aquí pienso seguir, sin prisa, con la voluntad de mirar, probar y, sobre todo, tener presente que pensar despacio es también una forma de cultura.
Parar también es una forma de seguir.
Nota: la foto de portada es la zona de los Acantilados de Loiba, un espectacular tramo costero en Ortigueira, A Coruña.





